miércoles, 24 de abril de 2019

Características del enfoque socioformativo

 La socioformación retoma contribuciones del constructivismo, el socioconstructivismo, la enseñanza para la comprensión, la Quinta Disciplina y el pensamiento complejo, pero busca trascender tales enfoques por su fuerte énfasis en trabajar con proyectos colaborativos transversales, porque esa es la esencia de vivir en la sociedad del conocimiento, sociedad a la cual debemos apuntar desde la educación.
El constructivismo y socioconstructivismo tienen falencias porque no abordan los ejes claves de la sociedad del conocimiento mediante acciones concretas. Sin embargo, han aportado elementos sustanciales para reafirmar el papel de la educación y lograr su pertinencia en un momento en el cual la sociedad industrial estaba llegando a su crisis y comenzaba a emerger la sociedad de la información. En el constructivismo se abordan problemas con sentido, buscando que el estudiante sea constructor del conocimiento. Eso fue relevante en un momento histórico preciso: finales del siglo XX.
En la actualidad, ante un nuevo tipo de sociedad que gira entre la información y el conocimiento, y los graves problemas de la humanidad como la falta de sentido de la vida, la violencia, la crisis económica y la destrucción masiva del ambiente ecológico, se hace necesario un cambio radical en cómo formar a las personas, donde el centro no sean los contenidos, porque estos están disponibles por múltiples medios, sino que el centro sea hacer proyectos colaborativos para mejorar las condiciones de vida y el saber estar en el mundo, desde el preescolar hasta el doctorado. A través de los proyectos colaborativos, se desarrolla el proyecto ético de vida, se generan vínculos afectivos sólidos y se implementan procesos de emprendimiento.
Observando la educación en todo el mundo, tanto en países desarrollados económicamente como en proceso de desarrollo, casi todo sigue girando en que los estudiantes aprendan contenidos y desarrollen habilidades cognitivas. Y habrá docentes que hacen esto con juegos divertidos, trabajo colaborativo, mapas conceptuales y aprendizaje por descubrimiento guiado, pero esto es una perspectiva muy limitada de la educación y no responde al reto de vivir en la sociedad del conocimiento. Y es por esta razón que en muchos países desarrollados crece la tendencia de sacar a los hijos de la escuelay educarlos en el hogar.



Al respecto, comparto una anécdota: hace unas semanas hice la visita a una escuela de primaria y observé el trabajo de una maestra catalogada en su zona como una maestra innovadora. Encontré que ella tenía realmente un modo diferente de orientar el aprendizaje respecto a lo que hacían los colegas, pues mientras sus colegas explicaban los temas y después evaluaban con pruebas escritas, ella buscaba que los estudiantes aprendiesen los contenidos haciendo mapas conceptuales y con juegos, y en otros momentos apoyando a los estudiantes a construir el conocimiento por sí mismos mediante situaciones retadoras. Por ejemplo, en una situación un estudiante sacó una bebida gaseosa y esto lo aprovechó la maestra para diferenciar entre el aguay los refrescos artificiales. Desde la socioformación, el reto es diferente. En esta misma situación se haría un mini proyecto en el cual los estudiantes aprendan de manera colaborativa a regular su consumo de bebidas gaseosas y apoyen a otros (pares, familia y comunidad) en este propósito, buscando promover mejor el consumo de agua simple potable. Para ello, buscarían información en diferentes fuentes y la organizarían mediante mapas; luego, la argumentarían. En este planteamiento, los estudiantes también aprenden qué es una bebida gaseosa y su diferencia con el agua, pero además fortalecen su proyecto ético de vida y contribuyen a mejorar la alimentación saludable, que es un reto social.

Para mayor información ver el siguiente ENLACE

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